sábado, 31 de marzo de 2012

Genocidas mudos

La gran mayoría de los imputados se abstuvo de declarar y respondieron una vez más al pacto de silencio para no revelar nombres, hechos o circunstancias de los secuestros, torturas y desaparición de personas por los que están en el banquillo de los acusados en el juicio de "La Escuelita" II. No obstante se abre la expectativa de que algunos de los cinco que resta cumplir la formalidad antes de las testimoniales, pueda hacerlo cuando se reanuden las audiencias el 11 de abril.

Ayer quien se destacó fue el agente de inteligencia del Ejército Raúl Antonio Guglielminetti, con una actitud soltura y por momentos de dominio de la situación, no declaró pero, casi en tono desafiante, anticipó que "lo haré en otras circunstancias, después de los alegatos"

Pero la audiencia se abrió con el rechazo por unanimidad del Tribunal integrado por Orlando Coscia, Eugenio Krom y Mariano Lozano, a todos los planteos realizados por las defensas el jueves.

No prosperaron el pedido de dividir el juicio entre militares y policías provinciales y careos.

"No ha lugar", respondió el Tribunal a la requisitoria de la defensora Paola Rubianes, que insistió en reclamar que antes de que se iniciaran los testimonios las víctimas que habían denunciado haber sido picaneados con electricidad, se prestaran a pericias de médicos de la Corte Suprema. "La prueba médica autorizada está en curso y en cuanto se reciba será puesta a disposición de las partes", se reafirmó.

Se rechazó la pretensión de que los policías rionegrinos fueran juzgados en otro ámbito, y en cuanto a anular la acusación de la fiscalía, se resolvió que "la prueba es compleja, eficiente y fundamentada", y que "no está afectado el derecho de defensa en juicio" de los acusados.

En tanto aceptaron el pedido de que se ingrese por lectura las declaraciones de los testigos que fallecieron en los últimos meses.

Ayer ante planteos los jueces resolvieron que luego de las indagatorias los acusados que lo prefieran durante las audiencias puedan permanecer en la U-9; que los imputados excarcelados puedan volver a sus domicilios hasta la reanudación de las audiencias.

Los querellantes dieron a conocer el atentado contra la casa de los Ragni y la casa de las Madres, calificándolo de "brutal y cobarde".

"El Ejército me puso un nombre de fantasía: Rogelio Ángel Guastavino", dijo ayer Guglielminetti, el agente civil que trabajó, precisamente, bajo el alias de "mayor Guastavino", en tareas de inteligencia y se desempeñó en varios centros clandestinos del país, en similares tareas a las que cumplió en esta zona.

El ex agente de inteligencia se explayó largamente ante los jueces cuando le solicitaron sus datos personales antes de que se le consultara si quería declarar en su defensa por las denuncias que está acusado.

Reveló que tuvo otra identidad hasta los 18 años, Raúl Antonio Beleni, cuando su padre de crianza, Amleto Guglielminetti, le dio su apellido.

Explicó además que ya fue condenado a 25 años de prisión por el TOF 2 de Capital Federal por "delitos similares a los de esta causa", en la ESMA; mientras que también cuenta con otra condena de 20 años dictada por el TOF 1 por la causa "Automotores Orletti".

Al hablar de su vida dijo que también estuvo preso, seis meses, en Perú; otros tantos en España; y que llegó a Neuquén en 1965, donde permaneció hasta después del 76.

Guglielminetti ya tiene 70 años y en este proceso tiene negado el beneficio excarcelatorio.