sábado, 31 de marzo de 2012

Atentado contra las Madres en Neuquén

“Queremos decirles que si buscan que nosotras dejemos la lucha pueden esperar sentados porque parados se van a cansar. ¡No les tenemos miedo!”, dijo enfáticamente la madre de Plaza de Mayo neuquina Inés Ragni durante el acto de apoyo a esa entidad que ayer se desarrolló en la puerta de su casa, baleada el pasado lunes a la madrugada. El ataque se produjo la misma semana que en Neuquén comenzó un nuevo juicio a militares y policías represores que actuaron en el centro clandestino de detención “La Escuelita” de Neuquén y en comisarías y otros centros que desde 1976 funcionaron en la rionegrina Cipolletti. El atentado al lugar donde también funciona desde hace dos años la Casa de las Madres neuquina provocó una reacción de repudio de amplios sectores políticos, sindicales y estudiantiles.

“Nos pueden tirar todos los tiros que quieran en la puerta que vamos a seguir saliendo a la calle y vamos a ir a todas partes como lo hemos hecho hasta ahora desde hace más de 36 años”, dijo Ragni, quien tampoco dudó en afirmar que “sabemos que son ellos, que están escondidos y esperando para dar el zarpazo. Pero no los tenemos que dejar avanzar”.

“No les tenemos miedo... ¿treinta y cinco años en la calle y les vamos a tener miedo ahora?”, se preguntó Ragni, contestándose ella misma, en medio de los aplausos de la gente y los medios que acudieron a la conferencia de prensa, con una contundente respuesta: “¡Ni un paso atrás!”.

Fue Dolores Rigoni, otra de las madres históricas de Neuquén, conocida como Lolín, quien expresó: “Estos actos tienen una contradicción: nos reúne el horror y la agresión brutal de estos genocidas asesinos pero también nos junta con los que queremos y nos acompañan. Con este pueblo que como dice el canto ‘lucha y pelea. No quiere el olvido ni la impunidad’”. Fue ella quien agradeció “llamados solidarios y de apoyo de muchas partes del país” y también recordó la figura entrañable del ex obispo Jaime Francisco De Nevares. “Don Jaime nos está haciendo un guiño desde el cielo, diciéndonos ‘adelante Madres. No aflojen’”, dijo, emocionada, Ragni.

Al mismo tiempo que se realizaba el acto de apoyo frente a la Casa baleada de las Madres neuquinas, en la sala principal del Tribunal Oral Federal de Neuquén culminaba la tercera jornada de audiencias del juicio conocido como “La Escuelita II”.

 Agrupaciones sociales, políticas, sindicales y de derechos humanos dieron su apoyo ayer a las Madres de Plaza de Mayo filial Neuquén y Alto Valle tras el ataque que sufrió la vivienda de una de las integrantes de esta asociación en la madrugada del lunes.
El frente del domicilio de Inés Ragni, integrante de Madres de Plaza de Mayo filial Neuquén y Alto Valle, en donde funciona esta organización de derechos humanos, recibió al menos cuatro disparos.
Inés y Oscar Ragni viven en la calle Mascardi 55 donde en el frente funciona la sede de la Casa de las Madres donde ayer se podían observar los orificios de al menos cuatro disparos.
Alrededor de las 3 del lunes, el matrimonio escuchó disparos pero no lo vincularon con ningún ataque personal. Recién el miércoles por la tarde, la profesora de canto que les alquila un salón notó los rastros de por lo menos cuatro balazos en la puerta.
El jueves a la mañana, Oscar Ragni realizó la denuncia en la Comisaría Tercera y a los pocos minutos personal policial visitó la vivienda para realizar las pericias correspondientes y aclararon que los disparos provinieron "de un revólver con un calibre menor a 9 milímetros".
Oscar Ragni, representante de la Corriente por los Derechos Humanos, atribuyó el ataque "a un mensaje". "Una semana antes del 24 de marzo estuvimos hablando sobre la iniciación del segundo juicio contra los represores acusados de delitos de lesa humanidad en la región, que comenzó el miércoles, por lo que está claro de donde viene el ataque”, explicó.
Los Ragni recibieron ayer el acompañamiento de todas las organizaciones de la ciudad que reclamaron a viva voz el esclarecimiento de este lamentable hecho. "Durante los años de dictadura nunca habíamos recibido una 'amenaza' como esta. Sí tuvimos llamados, alguna vez nos siguieron en auto pero nunca dispararon sobre nuestra casa", precisó.
"No les tenemos miedo. Sabemos que son ellos. Están escondidos esperando avanzar y no los tenemos que dejar. Treinta y cinco años en la calle ¿y les vamos a tener miedo ahora? Entre todos vamos a triunfar, ni un paso atrás", subrayó la integrante de Madres de Plaza de Mayo filial Neuquén y Alto Valle.