lunes, 21 de mayo de 2012

Incluyen la violación como delito de lesa humanidad

La fiscalía investiga los casos que se registraron en Neuquén durante la dictadura. Considera que la agresión sexual es un delito autónomo. Ya hay precedentes en otras provincias.

La violación como delito de lesa humanidad forma parte de la instrucción de la causa de "La Escuelita", a partir de los testimonios de mujeres y hombres que describieron su paso por la tortura en los juicios tanto de Bahía Blanca como de Neuquén.

Así lo confirmó la fiscal federal María Cristina Beute, tras el planteo que surgió la semana pasada en el juicio neuquino por delitos de lesa humanidad para que se impute por violación a los responsables de los secuestros y torturas en el Alto Valle.

Beute aclaró que hace un año y medio que la fiscalía revisa "las agresiones sexuales como un ataque distinto a lo que fue la aplicación de tormentos".

Existe el antecedente de al menos cuatro víctimas de violencia sexual (incluso hombres) por abusos cometidos cuando estaban maniatados, vendados y esposados durante el secuestro clandestino practicado durante la dictadura militar.

El pedido de que se condene por violación lo hizo Dora Seguel en el juicio neuquino, convocada como testigo por su secuestro a los 16 años, en el denominado "operativo Cutral Co", que tuvo como resultado la detención y tortura de una decena de militantes sociales y políticos de la comarca petrolera, varios de los cuales siguen desaparecidos.

Cuando las querellas de la APDH y del Ceprodh solicitaron que un tramo de su declaración (el de la violación en la comisaría de Cutral Co) fuera enviada a la instrucción, el fiscal José María Darquier informó que desde enero, la violación como delito de lesa humanidad forma parte de la instrucción de la "causa Reinhold".

"Cuando Dora Seguel declaró en el juicio de Bahía Blanca -por la desaparición de Mónica Morán- el tribunal bahiense le consultó si quería instar a la acción penal, y como asintió, los jueces remitieron las actuaciones a la fiscalía y el hecho es parte de la causa Reinhold", confirmó la fiscal Beute.

Se agregó otro hecho de violación que ya había denunciado Seguel y se compilaron "todas las declaraciones de todas las víctimas de la causa en las que detectamos que recibieron una agresión sexual, e invitamos a instar la acción", ya que por ser un delito de acción privada, la víctima debe expresar el planteo de que se investigue.

Explicó que "es un tipo de agresión que tiende a afectar a la persona de una manera distinta que no sólo tiene que ver con su integridad física. En todos los casos se está imputando, además de la responsabilidad en la privación de la libertad y los tormentos, la agresión sexual como autores mediatos".

Existen antecedentes en Mar del Plata y en Mendoza de condenas por el abuso sexual como delito de lesa humanidad.

En ambas sentencias, por casos diferentes, se consideró que dentro del plan sistemático de exterminio, la violación fue aplicada como método y debía ser castigado como delito autónomo.
Los secuestros en Cutral Co, los testimonios de exiliados políticos y la posibilidad de que declare "el que se escapó" del centro clandestino neuquino en agosto de 1976, forman parte de las expectativas de esta semana de juicio que se reanuda hoy por los delitos cometidos durante la dictadura.

El cronograma prevé hoy las declaraciones de Luis Almarza Arancibia, Emiliano Cantillana Marchant y Francisco Tomasevich, los tres secuestrados en Huincul y Cutral Co tres meses después del golpe del 24 de marzo.

El paso por las torturas tanto en unidad policial de la comarca petrolera como después al ser trasladados a "La Escuelita" fue reseñado la semana pasada por otros sobrevivientes. Almarza se exilió en Bélgica como opción que dio el régimen para salir de la cárcel en Rawson y actualmente vive en la región; en tanto aunque se aguarda con expectativas la declaración de Tomasevich -que desde que salió de Rawson reside en el exterior-, no estaba confirmado que hubiera arribado a la Argentina.

domingo, 20 de mayo de 2012

Revelan el accionar de Inteligencia

Hugo Monsalvez, conscripto que cumplió tareas en el comando de esa área del Ejército, aseguró que pudo ver a algunos oficiales ingresar al edificio vestidos con ropas que los hacían "irreconocibles".
 
Monsalvez dijo que la oficina de Mario Gómez Arenas estaba prohibida. -

Recordó que una tarde en un camión calabozo estacionado en la playa del comando, en su interior estaban algunos detenidos de Cutral Co, según le dijo un teniente.
 
Con la ausencia de los imputados, continuó ayer el juicio contra 24 represores acusados de violaciones a los derechos humanos ocurridos en la región durante la última dictadura militar.
El primer testigo en declarar ayer en el Salón Verde de AMUC donde está emplazado el Tribunal Oral Federal fue un ex soldado conscripto nacido en Plaza Huincul, designado al Comando de Inteligencia del Ejército, cuyo centro de operaciones funcionaba en Avenida Argentina y Sargento Cabral.
 
Hugo Nelson Monsalvez dijo que ingresó a cumplir con el servicio militar obligatorio quince días antes del 24 de marzo de 1976, y que durante su permanencia en el lugar se enteró que en el sector desplegaban distintas actividades los oficiales del Destacamento de Inteligencia Eduardo Molina Ezcurra y Sergio Adolfo San Martín; Mario Alberto Gómez Arenas, jefe de Inteligencia; y los suboficiales Francisco Julio Oviedo y Enrique Charles Casagrande. “Todo el mundo usaba ropas de civil”, aseguró Monsalvez.
Indicó que un día vio entrar al edificio a Molina Ezcurra vestido con un mameluco de la empresa petrolera Halliburton. “Estaba irreconocible, lleno de grasa”, manifestó, y agregó que en otro momento entró San Martín, “con ropas sucias y rotas, disfrazado de linyera”.
Expresó que también vio a ambos con una vestimenta igual a la que usaban los choferes de colectivos (camisa celeste y pantalón gris) y señaló que la entrada a la oficina de Gómez Arenas, a quien se lo identificaba como Teco, estaba prohibida.
Añadió que una tarde observó “un camión calabozo” estacionado en la playa del Comando en el que en su interior había gente, y que estaba custodiado por cuatro o cinco soldados que empuñaban armas largas. Indicó que "el teniente Taquini"  contó que los detenidos eran “terroristas de Cutral Co”.
Sorprendentemente, los fiscales y los abogados querellantes no interrogaron al testigo sobre las actividades de Raúl Guglielminetti en el Departamento de Inteligencia donde desempeñaba sus tareas.
 
El presidente del Tribunal, Orlando Coscia, le preguntó al testigo si los soldados destinados al Comando contaban con algunas ventajas y cómo se produjo su designación. Reconoció que contaban con ciertos privilegios y que fue enviado al lugar por la intervención de su jefe laboral “Jorge Cruz”. “(Cruz) era personal de Inteligencia. Entraba y salía diariamente sin documentos y en aquel entonces era gerente del Casino de la provincia y en la actualidad sigue desempeñándose en el cargo”.
Después declaró Juan Carlos Maidana, detenido por fuerzas militares cuando se encontraba en su casa el 14 de junio de 1976. Confirmó que en el procedimiento participó personal de civil que cubrían sus rostros con pasamontañas y fue llevado a la Comisaría de Cutral Co e interrogado sobre las actividades de su hermano Pedro Maidana.
También declaró Sergio Roberto Méndez Saavedra, de 76 años, sobreviviente de "La Escuelita" de Neuquén, quien calificó de cobardes a los imputados por delitos de lesa humanidad. Méndez Saavedra, nacido en Chile, era obrero de la construcción en Cutral Co cuando fue detenido y torturado durante el operativo que realizó el Ejército y la Policía de la provincia.

sábado, 19 de mayo de 2012

Testigo tildó de cobardes a imputados en juicio "Escuelita II"

Sergio Mendez Saavedra declaró como testigo.

Un sobreviviente del Centro Clandestino de Detención "La Escuelita" de Neuquén, calificó de cobardes a los imputados por delitos de lesa humanidad juzgados por el Tribunal Oral Federal 1. Sergio Méndez Saavedra, nacido en Chile y de 76 años, era obrero de la construcción en 1976 en Cutral Co, cuando fue detenido y torturado durante el operativo que realizó el Ejército y la Policía de la Provincia en ese entonces.

Al declarar este viernes en el juicio que se le sigue a 24 represores acusados de graves violaciones a los derechos humanos, se preguntó "por qué se adueñaron de mi libertad y de mi cuerpo".

"Hubiera querido tenerlos acá enfrente para preguntarles donde están los compañeros detenidos-desaparecidos, pero no están porque tienen esa posibilidad de no asistir a las audiencias", afirmó.

En tono vehemente, Méndez calificó a los imputados en la causa como "cobardes".

"No son valientes. Se hacían llamar machos cuando nos torturaban encadenados y vendados pero no son más que cobardes que no tienen dignidad", manifestó.

"Son enfermos, cobardes y me hubiera gustado preguntarles donde están los compañeros desaparecidos", y se esperanzó en que "sean juzgados y se den condenas a cárceles comunes, aunque tenemos antecedentes que no ha sido así".

"Estoy satisfecho porque queda plasmado en la sociedad este antecedente inolvidable para que se den cuenta la herida que tiene la Argentina que todavía no se puede cicatrizar".

Estimó que "ninguno de los imputados va a decir que pasó. No me hago ilusiones. Siempre ellos reivindican lo que hicieron. Acá no hubo guerra como dicen, acá hubo un plan sistemático cumpliendo órdenes extranjeras para exterminar a todo aquel que se opusiera  a los mezquinos intereses de ellos".

Méndez reveló que en "La Escuelita" que funcionó en el batallón militar de Neuquén, durante sus días de cautiverio pudo escuchar como torturaban a Graciela Romero y a su esposo Raúl Metz.

La pareja fue secuestrada en Cutral Co estando ella embarazada.

Por testimonios de otras víctimas, se supo que fueron trasladados a la "Escuelita" de Bahía Blanca donde nació su hijo apropiado que es buscado por sus familiares de origen.

En la audiencia también declaró Juan Carlos Maidana, quien fue detenido en el operativo Cutral Co con 17 años de edad.

Recuperó su libertad horas después, cuando ya habían apresado a su hermano Pedro, quien declaró ayer y relató al Tribunal las torturas a las que fue sometido y el largo trajinar de cárcel en cárcel hasta que pudo recuperar la libertad en 1981.

jueves, 17 de mayo de 2012

La actitud de los jueces en la dictadura

La querella de la secretaría de Derechos Humanos de la Nación solicitó que el tribunal pidiera la nómina de los magistrados y funcionarios judiciales de Roca y de Neuquén entre 1974 y 1983 y se cruzara esta información con los hábeas corpus que fueron rechazados a los familiares en este período en el que buscaban a los desaparecidos.

El pedido efectuado en la audiencia del miércoles fue respaldado por el resto de las querellas, y los jueces deben definir si hacen o no lugar al planteo.

"Es una petición de nueva prueba que está vinculada con una gran cantidad de testimonios que hablan de habeas corpus rechazados. El hábeas corpus es una garantía esencial en épocas de legalidad, y en el marco de la dictadura tenían una relevancia superior precisamente por la falta de garantías", dijo el querellante Marcelo Medrano, en tanto la apoderada Beatriz Gentile, detalló que "queremos determinar cómo actuó la estructura del poder judicial para después saber si el juez o el fiscal encubrió, fue cómplice, actuó, le mintió a la familia... como no lo sabemos exigimos que esta nómina esté para saber qué papel jugó la justicia provincial y federal en esto", dijo.

Agregó que "queremos tener la nómina de magistrados y saber cómo operaron porque la implementación del plan sistemático necesitó de sojuzgar al poder judicial y otras instituciones, como en este juicio tenemos testigos que manifestaron que presentaban hábeas corpus que no eran respondidos, queremos saber si la ciudadanía tuvo algún tipo de defensa de las instituciones provincial o federal", dijo Gentile.

A los 19 años conoció el secuestro y la tortura

Se escuchó el testimonio de Pedro Maidana, que era muy joven cuando fue secuestrado en la ENET 1 de Cutral Co y sometido a la picana eléctrica en Neuquén y en Bahía Blanca.

Pedro Maidana tenía 19 años cuando fue secuestrado de la Enet 1 de Cutral Co y llevado a la picana eléctrica en un camión del Ejército que estaba estacionado frente a la comisaría, en el operativo del 14 de junio de 1976 que se llevó a una docena de vecinos de la comarca petrolera.

Trasladado a Neuquén, en los meses siguientes padeció la tortura en los centros clandestinos de Bahía Blanca y en "La Escuelita" de Neuquén capital, en tanto su periplo de perseguido político (militaba en el PRT -Partido Revolucionario de los Trabajadores-) lo mantuvo en la U9 de Neuquén, luego fue trasladado a la U6 de Rawson, después al penal de Caseros y recién obtuvo salidas "vigiladas" el 28 de agosto de 1981, cuando egresó de la U9 de La Plata.

Regresó a la comarca petrolera casi seis años después y debía presentarse cada semana ante un policía federal que lo esperaba en una oficina de la comisaría de Cutral Co, al que debía rendirle cuentas de qué hacía de su vida.

Algunos amigos de militancia habían desaparecido, la sociedad estaba cambiada "por el terror y el miedo" y su familia había sido atravesada por el dolor, dijo.

¿Tiene sed de venganza?, le preguntó el defensor Hernán Corigliano, luego de que Maidana exigiera a los imputados "la honorabilidad de que reconozcan lo que hicieron".

"Sostengo que lo que ha pasado tiene que tener una respuesta y una dirección justa; ocultar, es esa resistencia a conocer la verdad, ellos tenían una ideología política y como no podían contener esa enorme cantidad de jóvenes militantes, utilizaron mecanismos perversos y maquiavélicos para desarrollar un plan criminal; que se hagan cargo", respondió.

Describió que el 14 de junio de 1976 cuando fue sacado de la escuela por el capitán Robert Maier (imputado en este juicio, fallecido), lo llevaron a la comisaría de Cutral Co, donde civiles que antes había visto camuflados con gorros y bufandas, lo metieron en la oficina del comisario, le vendaron los ojos y comenzaron a golpearlo brutalmente para que diga "dónde están las armas".

Como no hablaba, "me sacaron y me llevaron vendado en un auto, y como me resistía a colaborar con fuerzas paramilitares, me escapé así como estaba, para que la gente supiera que me llevaban secuestrado. Me trajeron a los culatazos, me apretaron más las vendas y me subieron a un camión que estaba estacionado frente a la comisaría para seguir pegándome: allí me aplicaron picana bajo la venda de los ojos, en las sienes, en la boca y en otras partes del cuerpo. Uno me picaneaba y otro me preguntaba por las armas hasta que se cansaron", describió.

Maidana fue el último en ver con vida a los desaparecidos José Méndez, Orlando Cancio, Miguel Pincheira y Javier Seminario, cuando los retiraron de la cárcel de Rawson el 4 de noviembre de 1976 "a la hora de la siesta".

Miguel Angel Pincheira: Era subdelegado de YPF en 1976

Omar Pincheira, y la esposa del desaparecido Miguel Angel Pincheira, Juana Aranda, detallaron las dramáticas consecuencias que tuvo la desaparición del cutralquense, quien era subdelegado de YPF en 1976.

"Yo lo vi muy desmejorado, flaco, con marcas en el rostro y en las manos; marcas como esa tenía en todo el cuerpo, pero no me quería decir lo que le pasó porque quería que los dos estuviéramos bien", dijo Juana Aranda en referencia a los dos únicos momentos en los que vio a su esposo luego de que fue detenido en su casa de Cutral Co, el 14 de junio de 1976 durante el operativo de detención masiva que hubo en la comarca petrolera. Omar Pincheira detalló ayer que un grupo de tareas llegó a la casa de sus padres en busca de su hermano Miguel Angel. A punta de pistola lo llevaron a él hasta la casa de su hermano e ingresaron brutalmente al domicilio. Fue el Omar el que se llevó a su sobrino de apenas un año de vida en brazos, mientras los secuestradores daban vuelta todo en la casa de su hermano y su cuñada gritaba. "Yo le dije a mi cuñado que se llevara al nene, porque me había agarrado un ataque de nervios y no me contestaban qué pasaba mientras revolvían todo y a Miguel Ángel lo tenían con las manos arriba", dijo Juana Aranda, cuando declaró frente al tribunal.

Se excusó de no recordar detalles que ya había declarado porque "hice un bloqueo en mi vida para seguir viviendo, me cagaron la vida, éramos jóvenes y estábamos iniciando".

Miguel Ángel Pincheira fue trasladado a Neuquén capital y su mujer lo pudo ver en la U9 varios días después, cuando ya había pasado por tormentos.

Identificaron a Reinhold en el "operativo Cutral Co"

Los testimonios apuntaron al ex jefe de inteligencia. - En aquella acción hubo dos personas desaparecidas.

El jefe de inteligencia del Comando, Oscar Reinhold, fue identificado como partícipe del "operativo Cutral Co", donde los testimonios abundaron ayer en las figuras de los desaparecidos Miguel Angel Pincheira y José Delineo Méndez.

La figura del mayor (r) Luis Alberto Farías Barrera surgió otra vez como el militar que en el Comando les comunicó en noviembre de 1976 a los familiares de la "libertad" que le había dado personalmente en Rawson a los detenidos de Cutral Co (hasta ese momento a disposición del PEN) y que él se había encargado de dejar "a dos cuadras de la terminal de Bahía" para que regresaran a la comarca petrolera.

Los familiares esperaron en vano el arribo de Méndez y Pincheira, según coincidieron en los relatos de ayer y de la semana pasada. La sala estuvo colmada de público, en tanto ninguno de los 22 imputados presenció la audiencia.

Durante su declaración como testigo del secuestro de Pincheira y Carlos Chávez, Dora Seguel dio a conocer su adhesión, a los 15 años (1975), al PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), "que funcionaba en la clandestinidad, por seguridad, porque nos perseguían por nuestra ideología", dijo.

Seguel fue una de las alumnas secundarias secuestradas en el operativo Cutral Co (hubo tres adolescentes retirados violentamente de clases). Reveló dos episodios de violación: uno –vendada y maniatada– en el transporte de detenidos antes de que el grupo fuera trasladado desde la comarca a Neuquén capital, y el otro sufrido en el centro clandestino de Bahía.

Exigió que se investigue el abuso sexual durante la dictadura como un delito de lesa humanidad; la querella de la APDH solicito que se extraiga el testimonio para que se inicie el expediente en primera instancia, el Ceprodh agregó que se presentará con Seguel para impulsar este proceso y la fiscalía dio a conocer que desde enero estaba abierta la investigación de los delitos sexuales durante la dictadura. Seguel dijo que días antes de ser detenida en la escuela, un grupo de entre 4 y 7 hombres "disfrazados" con pelucas, bufandas y guantes que se identificaron como "de la Federal" ingresó violentamente el 12 de junio a su casa paterna preguntando por "Silvia".

Aseguró que un de ellos era Reinhold, debido a que su papá –fallecido– hizo un identikit con sus características, y que luego ella lo volvió a ver por la ventana y junto a un grupo de soldados en el patio de la comisaría de Cutral Co el 14 de junio; agregó que cuando la retiraron de la escuela nocturna comercial Margarita Salinas de Páez "estaba afuera" con los soldados que rodeaba el secundario y vestía uniforme; en tanto reafirmó que "era el mismo militar" al que luego consultaron su padre y su hermana Argentina en el Comando, cuando buscaban a su hermana Arlene, estudiante de Servicio Social y desaparecida.