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miércoles, 30 de mayo de 2012

Norberto Blanco y Silvia Barco señalaron a Quiñones y Viton

Viton y Quiñones, Foto SPNQN
Norberto Blanco fue detenido primero en Marzo del 76 y Luego en Agosto. La segunda detención no entro en discusión en este juicio por que ya tuvo "condena" en 2008. Esa condena no incluyo las fuerzas policiales que hicieron posible el secuestro y la entrega de Norberto a La Escuelita, donde lo torturaron. Solo entro en debate la detención de Marzo.
 
Era empleado municipal en aquellos años, militante del Partido Comunista (aclaro que ese partido apoyo a los militares), y que no importaba si uno era socialista, justicialista etc. Cerca de las 7.20 hs del día 24 de Marzo un operativo de Fuerzas conjuntas entró a la Municipalidad de Cipolletti y se llevaron detenido a su hermano. Minutos mas tardes, la misma comisión volvió a buscarlo a el, pero Norberto se había retirado. Cuando llego a la casa ubicada en las 432 viviendas, vio policías apostados en su monoblok, por lo que decidió irse y esconderse algunos días. Días después, hablo con su hermano quien había sido liberado, y lo convenció de entregarse en la comisaria 4ª de la ciudad, "preséntate en la comisaria por que si te ven en la calle te matan", le dijo el hermano. En la comisaria fue atendido por Viton e ingresado a un calabozo. Durante los días de detención reconoció la voz de Pailos, y dijo haber sido llevado hasta el Batallón de ruta 22 en Neuquén. Estuvieron media hora, y regresaron a Cipolletti. En el Batallón dijeron que traían a unos detenidos que tenían libros subversivos, y le contestaron, llevatelos, si vamos a meter a todos los que tengan libros no nos alcansarian las cárceles, relató. Compartió el traslado con el Dr. Sergio Listein.

Norberto Blanco, detenido y torturado.
Señaló directamente al Oficial Quiñones ya que el dirigió los allanamientos en su casa tanto en Marzo como en Agosto, Quiñones detuvo a mi hermano.
Durante el traslado pararon en el Servicio de Inteligencia de Av. Argentina, donde reconoció haber visto a Raúl Guglielminetti entrando al edificio. Lo reconoció tiempo mas tarde cuando lo vio como guardaespaldas del ex Presidente Alfonsin.
Preguntado si fue detenido o secuestrado contesto, "yo me entregue en la comisaria, pero no estaba registrado por lo que fue una detención clandestina."
El 30 de Abril la Municipalidad lo dejo en disponibilidad laboral.Al final criticó a la periodista del Diario Río Negro Alicia Miller quien en unas notas publicadas desacredito las declaraciones de los testigos que fueron víctimas de la represión ilegal en Cipolletti, y entra ellas nombró a su esposa Silvia Barco.

Silvia Barco
Silvia Barco es Docente de la Facultad de Ciencias de la Educación y esposa de Norberto. Estuvo de rehén embarazada y junto  a sus hijos durante una semana. El operativo de la Policía provincial fue dirigido por Quiñones.
El 24 de Marzo allanaron su casa buscando a su esposo. Primero llegaron tipo 7 pero no encontraron el domicilio, luego volvieron  al medio día. Hicieron un despliegue importante en el barrio con camiones del ejercito. En la casa se identificaron Viton (civil) y Quiñonez (uniformado). Los agentes ocuparon la casa, revolvieron todo, se llevaron todos los libros, fotos de familiares, cuadernos del colegio. Un libro en especial llamo la atención,"La roja insignia del valor" de Stephen Crane. Un oficial lo agarro y le dijo," ¿Usted me va a negar que no es terrorista?", mostrandole el libro. Léalo, le contesto. Los oficiales no abandonaron el departamento por una semana, estaban de rehén, no podían salir ni hablar con nadie. Comieron gracias a los vecinos que le acercaron alimentos. Tenia dos hijos de 3 y 4 años y un embarazo de 7 meses. A los niños los amenazaban con las armas, luego de un desorden Quiñones les ordeno hacer guardia fuera del edificio. Un día Silvia presento perdidas, por lo que la llevaron en el patrullero a ver a su Ginecólogo el Dr. Villagra (Padre), quien se negó atenderla diciendo "no atiendo a subversivos".
Todas las veces que fue a la comisaria por su marido fue atendido por Quiñones. Él tenia capacidad de mando, daba ordenes, nunca consultaba nada, por eso lo señaló. También identificó a Viton en la Comisaria 4ª de Cipolletti. Preguntado si conoció a Guglielminetti dijo saber de él ya que era funcionario de la Universidad Nacional del Comahue cuando fue intervenida y que sabia que trabajaba con su cuñada en el Diario de Neuquén.
Libro de la discordia
Silvia finalizó agradeciendo a la justicia por que esta siendo justa, y recordando un trabajo con sus alumnas de la Facultad de Ciencias,"a ellas en el 76 las habrían llevado, por pensar". Describió como consecuencias la perdida de trabajo (despego de toda red de relaciones), irse del lugar que habían elegido vivir, alejarse de sus seres queridos por miedo a involucrarlos en algo, tener que obligarse a olvidar direcciones y nombres para no involucrar personas. "me dolió mucho tener que irme sin poderme despedir de mis alumnos, de sus padres/as", declaro.

martes, 29 de mayo de 2012

Más pruebas contra los imputados.

Con las declaraciones brindadas la semana pasada por los testigos hubo significativos avances sobre los hechos ocurridos dentro de la Comisaría 4ª de Cipolletti y en el Operativo Cutral Co.
 
Por GEORGINA GONZALES
También fueron relevantes los testimonios del ex fiscal federal de Bahía Blanca Hugo Cañón y de Stella Segado, quien trabajó en la elaboración del archivo de la Conadep.

Neuquén - Las audiencias del juicio oral y público contra 24 represores acusados de violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura en la región se reanudaron el martes con la declaración de Luis Guillermo Almarza Arancibia, quien fue detenido en Plaza Huincul el 15 de junio de 1976. Su declaración evidenció una vez más los fuertes tormentos que sufrieron los detenidos en la Comisaría Nº14 de Cutral Co, cuyo jefe era el comisario Héctor Mendoza (extraditado desde Paraguay en el marco de la causa en la que se investigan delitos de lesa humanidad pero que no está imputado en este tramo).

Almarza recordó que en esa dependencia policial lo tiraron al piso, boca abajo, le pisaron la espalda, le saltaron encima y por último lo dieron vuelta para continuar golpeándolo en la parte frontal de su cuerpo. Pero ese fue sólo el inicio de su derrotero carcelario. Lo trasladaron al distrito militar que funcionaba en la esquina de Perito Moreno y Olascoaga, a la U9, al Comando de la VI Brigada de Infantería de Montaña y, en varias oportunidades, a la Policía Federal. También a la U6 de Rawson y a la U9 de La Plata hasta conseguir la libertad en 1980 que le permitió exiliarse en Bélgica.

Esta víctima fue además uno de los últimos en ver a cuatro de las personas que permanecen desaparecidas. Recordó que un día de noviembre de 1976, los detenidos Osvaldo Cancio, Javier Seminario, Miguel Ángel Pincheira y Sergio Méndez fueron sacados de sus celdas en Rawson en medio de un gran movimiento. Después le avisan que los diarios hablaban de que habían sido dejados en libertad.

Emiliano del Carmen Cantillana, detenido en la madrugada del 15 de junio de 1976 por parte de fuerzas del Ejército en Plaza Huincul, también relató los tormentos sufridos en la comisaría de Cutral Co identificando a Mendoza.

Confirmación
Los nombres de los imputados que más resonaron durante las audiencias fueron los de Miguel Ángel Quiñones, quien se desempeñaba por entonces como oficial de la Comisaría Cuarta de Cipolletti; Gustavo Vitón, asignado a la jefatura de esa dependencia policial, y Antonio Camarelli, jefe de la dependencia policial de la ciudad rionegrina.

Los vejámenes sufridos por los detenidos en la comisaría cipoleña siguieron siendo reflejados durante el testimonio de Elena Meraviglia.

Por el secuestro de su ex esposo Luis Genga, la mujer relató que en varias ocasiones se entrevistó con Camarelli, quien nunca le brindó precisiones sobre el destino de, en ese entonces, secretario General del gremio docente rionegrino, UNTER. Junto con Genga habían sido detenidos María y Silvia Botinelli y Jorge Villafañe. Recordó la detención dentro de su domicilio de otras de las víctimas de este juicio, Silvia Barco.

Casa tomada
El matrimonio Blanco también pudo declarar para disparar directamente sobre las responsabilidades de la Policía de Río Negro en sus detenciones ilegales.

Quiñones, Vitón y Camarelli fueron los apellidos que volvieron a retumbar en la sala. Norberto Blanco, detenido en marzo y en agosto de 1976, dijo que en los últimos años “se intentó minimizar la responsabilidad de la Policía de Río Negro”. “Si bien yo no sufrí tormentos en la Comisaría de Cipolletti, sí fue Quiñones el que allanó mi casa, el que detuvo a mi hermano, el que me llevó al Batallón donde me torturaron”, destacó. Su mujer, Silvia Barco ubicó a Quiñones y Vitón como los responsables del allanamiento de su vivienda y la permanencia de varios oficiales en su casa quienes exhibían sus armas a sus dos hijos, de 3 y 4 años. “Los dos oficiales con capacidad de tomar decisiones, de comando eran Vitón y Quiñones”, afirmó.

Remordimientos
Jorge Luis Cassolini, comisario retirado de la Policía de Neuquén, reveló que el operativo represivo en Cutral Co, donde se detuvo a estudiantes y militantes de partidos políticos, fue conducido por el Jefe de Inteligencia de la Sexta Brigada, Oscar Lorenzo Reinhold.

El testigo, quien se desempeñaba en el Departamento de Informaciones de la Policía provincial, declaró que en junio fue enviado con su jefe, comisario René Poblet, a Cutral Co “para quedar a las órdenes del Ejército”.

Admitió que conoció a Enrique Casagrande, Eduardo Molina Ezcurra, quienes trabajaban en Inteligencia del Ejército, y al ex agente Raúl Guglielminetti. Afirmó que detuvieron entre 10 y 15 personas y que todos estaban esposados.

También se empezó a profundizar el caso del único detenido de "La Escuelita" que logró fugarse -Hugo Obed Inostroza- a través de la declaración de un ex compañero de trabajo, el albañil Sergio Larenas Bascuñan.

El testigo confirmó que el secuestro de Inostroza, el 26 de agosto de 1976 en su vivienda de la calle Manuel Estrada de Plottier, fue realizada "en forma violenta" por los militares.

Homicidios
Las declaraciones del ex fiscal federal de Bahía Blanca Hugo Cañón, quien estuvo a cargo de las investigaciones de delitos de lesa humanidad en esa ciudad, y de Stella Segado, ex Directora Nacional del Archivo de la Conadep, sirvieron de puente para que la querella de la APDH solicitara al tribunal que las desapariciones sean juzgadas como homicidios.

Las pruebas compartidas por los especialistas condujeron a decir que los desaparecidos fueron asesinados y la APDH quiere que se juzgue a los responsables, postura apoyada por la querella de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y repudiada por las abogadas del Ceprodh.

jueves, 24 de mayo de 2012

Coinciden en que "fueron asesinados"

El testimonio del fiscal federal Hugo Cañón y de la secretaria de Derechos Humanos del ministerio de Defensa, Miriam Stella Segado, fueron coincidentes en que los casos probados de desaparición forzada durante la dictadura involucraban el asesinato de los que habían sido detenidos durante la dictadura militar y no se conocía luego su destino.

Ambos fueron convocados por la querella de la APDH para sustentar su argumentación de pedir que se juzgue por homicidio a los jefes militares de la zona.

El querellante Juan Cruz Goñi, también convocó a Néstor Rojas, un sobreviviente del régimen militar quien dio testimonio de cómo desaparecían y eran muertos los detenidos en los "pabellones de la muerte, 1 y 2" en la U9 de La Plata. El testigo señaló casos que como los de Orlando Cancio, Javier Seminario Ramos, Miguel Pincheira y José Méndez, fueron "puestos en libertad" desde el penal, y desde allí nada más se supo de ellos.

Segado discriminó que existen "más de 2.000 expedientes" en el país (documentados en el ministerio de Defensa) con la historia de desaparecidos bajo la modalidad de retirarlos como liberados PEN (a disposición del Poder Ejecutivo Nacional) de las cárceles comunes. Cifró en más de 14.000 las denuncias existentes por desapariciones en el país -muchas de esas denuncias contienen a más de un desaparecido, aclaró-, y dijo que había 5.000 registros de "ejecuciones sumarias" que no fueron catalogadas inicialmente como desapariciones; a lo que dijo que había que contabilizar las desapariciones de niños nacidos en cautiverio, que las Madres de Plaza de Mayo cifran en 500. El fiscal Cañón describió que la desaparición forzada incluía muertes de personas que eran arrojadas al mar, el asesinato con un balazo en la cabeza y luego arrojados en fosa común como NN, la escenificación de un enfrentamiento -en cuyo caso el cadáver del secuestrado aparecía en la vía pública-, la incineración de cadáveres, entre otros.