miércoles, 6 de junio de 2012

"La escuelita" II "A algunos se los llevaron por estar mirando"

La resistencia a ser trasladados del asentamiento ubicado en el acceso a Neuquén fue la antesala a las desapariciones en 1976, explicaron los familiares de Javier Seminario Ramos.
 
La resistencia de los vecinos del barrio Sapere a ser reubicados en el otro extremo de la capital fue la antesala a las desapariciones de la militancia barrial después del golpe militar de 1976, revelaron ayer en el juicio los familiares del desaparecido Javier Seminario Ramos.

"A algunos se los llevaron por estar mirando y a otros porque los tenían marcados", explicó Lucía Jara de Cantero, suegra de Javier Seminario Ramos, al detallar los allanamientos y secuestros en 1975, cuando se llevaron, entre otros, a Javier Seminario, uno de los seis desaparecidos por los que se realiza este juicio.

El 24 de marzo de 1976, Seminario seguía en la cárcel por los hechos de Sapere.

Su mujer, Graciela Cantero, que lo veía a diario en la exalcaidía, lo pudo visitar en la U9 dos veces por semana luego del golpe. En agosto lo vio por última vez. Extremadamente flaco, triste y con signos de haber sido torturado. En noviembre fue retirado por el mayor Luis Alberto Farías Barrera de la cárcel de Rawson, adonde había sido trasladado en septiembre. Nunca más se supo de Javier Seminario.

"Lo fuimos a visitar y nos dijeron que no estaba, perdimos contacto con él y nos enteramos de que estaba en (la cárcel de) Roca, allí nos dijeron que no lo podíamos ver, que lo habían trasladado a Neuquén. Volvimos a la U9 donde nos dijeron que ya no lo tenían, que fuéramos al Comando y allá el mayor Farías nos dijo que estaba en Rawson y no supe más", describió Graciela Cantero.

Su madre, Lucía Jara de Cantero (que vivía con la pareja) detalló que en 1975 hubo dos operativos en los que actuó la Policía de la provincia, con la Federal y el Ejército. Aseguró que los operativos fueron realizados porque los habitantes del barrio se resistían a ser reubicados, ya que el gobierno de Felipe Sapag "no quería una villa en la entrada de Neuquén, querían un barrio residencial y poner un casino. Después de ir a la Gobernación nos prometieron los terrenos y cuando conseguimos las casas, quisieron poner a otros vecinos", detalló.

En el primer operativo "se llevaron a Graciela, a Seminario y a mí; nos llevaron a la Federal, pero como no había nada legal, el abogado fue y nos sacaron al mediodía. Ese día el único que no volvió fue Cancio (por Orlando Cancio, otro de los desaparecidos de Sapere). El segundo (operativo) fue por la noche al otro día. Íbamos al trabajo -hasta el correo- , nos levantó la policía cerca del puente y nos llevaron a la comisaría; me preguntaron por Seminario y les dije que estaba en la casa, de allí se lo llevaron", dijo Lucia.

Lucía Jara explicó que estuvo 9 meses en la cárcel junto con las vecinas Nelly Curimán y Josefina Cortés. "Sentía cómo le pegaban (a Seminario) en el pasillo de la comisaría. Yo no lo vi hasta el 10 de mayo (de 1976), lo fui a ver una vez; pero como yo había tenido PEN (a disposición del Poder Ejecutivo Nacional), no me permitieron verlo más. En noviembre salió en el diario que le habían dado la libertad a Seminario, Cancio, (José Francisco) Pichulmán y (José Delineo) Méndez; los esperamos, pero no llegaron más", describió.

Detalló que por Seminario "hice presentaciones en la OEA, en la embajada de Perú -Seminario era peruano- cuando no lo localizábamos. Graciela iba siempre al Comando, pero nunca le dieron una buena noticia".

Explicó que los allanamientos de Sapere se produjeron "porque nos querían desalojar, todos nos hicimos fuertes para no salir del lugar que teníamos".

También declaró el ex soldado Daniel Guillermo Zapata, quien testificó sobre la existencia de "La Escuelita", en el fondo del Batallón 181.

 La querella del Ceprodh pidió que se investigue el falso testimonio del comisario retirado de la policía de la provincia, Alejandro Rojas. Al término de su declaración, una mujer fue retirada de la audiencia cuando increpaba al testigo.

Rojas ya era comisario cuando participó en Sapere "de apoyo para gente de civil" -que dijo no saber siquiera a quiénes respondían- en los operativos que se llevaron a cabo en el barrio en 1975; pero fue notorio que no quiso validar ni sus propias declaraciones que había hecho ante la justicia en 1985, ni en el juzgado del ex juez federal Guillermo Labate en 2008, ni siquiera respaldó sus dichos en el anterior juicio, en el que también había sido convocado como testigo. "No dije que hubiera detenciones en Sapere", insistió. No se quiso acordar de que había dicho antes que la detención del vecino José Francisco Pichulmán -luego desaparecido- "había sido una cama", ni que le habían retirado material de la casa de Javier Seminario Ramos como "la Estrella Roja". "Me habré equivocado, no recuerdo, pido disculpas", fueron las frases recurrentes.

El pedido de la querella fue respaldado por la fiscalía.
Al término de su declaración, una mujer fue retirada de entre el público y se le retiró la acreditación, debido a que lo increpó como "asesino", "cómplice" y le enrostró a viva voz el cántico de los hijos de desaparecidos "a donde vayan, los iremos a buscar".

Graciela Cantero detalló que cuando visitó a su pareja Javier Seminario Ramos en la U9, "estaba triste y muy mal porque lo golpeaban, me dijo que tenía miedo porque lo iban a matar".

La mujer, que sigue viviendo en la misma casa que entonces, detalló que Seminario no quería hablar de sus padecimientos, aunque le relató que "le decían que dijera cosas que él no era, me dijo que lo habían picaneado también. Se sentía muy mal porque lo golpeaban".

La última vez que lo vio fue en la cárcel "a fines de julio o principios de agosto" de 1976. En diciembre de 1976, cuando lo buscaba sin tener otras novedades más que había sido trasladado a los penales de Roca y a Rawson; el mayor Farías Barrera, desde el Comando, "me dijo que a él lo habían dejado libre y me mostró un papel que tenía su firma. Fui muchas veces más a verlo porque no llegaba y una vez me metieron en un salón gigante donde me tuvieron toda una tarde y (Oscar) Reinhold (del destacamento de Inteligencia) se paraba al lado mío, me miraba; se ponía la mano en la cintura y me miraba, tenía miedo por estar ahí sola, pensé que también me iban a secuestrar o matar, pero no me dijeron nada hasta que me fui", recordó.

martes, 5 de junio de 2012

Cuando el horror llegó a Sapere

Javier Seminario es uno de los tres militantes barriales que aún continúan desaparecidos, cuyos casos se tratarán en las audiencias de hoy y mañana.
   
Familiares y amigos de de Javier Seminario Ramos, José Francisco Pichulmán y Celestino Aigo declararán en el juicio. (Agustin Martinez) -

Las otras víctimas, José Francisco Pichulmán y Celestino Aigo, fueron secuestradas de sus casas el 22 de agosto de 1976.
 
“No vale la pena, me van a matar igual”, le dijo con la voz entrecortada Javier Seminario Ramos a Eduardo Buamscha en la cárcel de Rawson, Chubut, cuando el ex legislador peronista intentaba conseguir algunos elementos necesarios para los detenidos.
Seminario –quien continúa desaparecido- había sido brutalmente torturado en el centro clandestino de detención La Escuelita que funcionaba al fondo del Batallón de Ingenieros 181 ubicado sobre la Ruta 22 de Neuquén. Hasta allí había llegado después de haber pasado por diferentes penales tras ser detenido el 20 de agosto de 1975 en su casa por fuerzas policiales provinciales y federales, cuando se encontraba con su mujer y su hija de 3 años.
Buamscha afirmó en su declaración del 26 de abril pasado en el Salón AMUC donde se presentó como testigo del secuestro de Carlos Kristensen, que Seminario “siempre estuvo preocupado por la famosa tortura de La Escuelita de Neuquén, porque lo destrozaron, estaba muy deprimido, con la absoluta seguridad que eso sabía qué le iba a pasar y eso lo van a decir varios de los que estuvimos presos juntos”.
También Buamscha afirmó en su presentación ante el Tribunal que preside Orlando Coscia que Seminario volvió de una sesión de torturas “destrozado” y calificó la situación como “indescriptible”. Aseguró que tenía secuelas de haber sido golpeado con violencia y le alcanzó a decir que “lo habían colgado y picaneado”.

Seminario, nacido en Perú, había llegado al país en 1969 para estudiar Ingeniería en la Universidad de Neuquén. De acuerdo a la información incluída en la causa, había participado de los conflictos por la nacionalización de la casa de estudios. Vivía en el barrio de Sapere donde era militante vecinal.
El 21 de agosto de 1975 fue detenido y liberado al día siguiente, pero tres días más tarde, el 25, el Poder Ejecutivo Nacional dispuso su arresto. La noche del 26, Seminario de 27 años es arrestado en su domicilio junto a Lucía Cantero, madre de su concubina Rita Graciela Cantero y la cuñada de ésta, Nelly Curimán. El joven fue alojado en la Delegación Neuquén de la Policía Federal y luego remitido a la Alcaidía local.
Tres días después de producirse el golpe de Estado, Seminario, quien por entonces tenía 28 años, es trasladado a la U9. Allí permaneció unos cinco meses, hasta que el mayor Oscar Lorenzo Reinhold dispuso que Seminario como Orlando Cancio sean entregados al sargento primero del Destacamento de Inteligencia 182, Julio Francisco Oviedo y conducidos al centro clandestino de detención La Escuelita. Seminario fue identificado por Pedro Maidana, quien había sido secuestrado en el Operativo Cutral Co.
Durante su cautiverio, permaneció vendado, encadenado a una cama y fue víctima de tormentos durante más de 20 días, reconocido por Carlos Kristensen, Pedro Rodríguez y Buamscha.

A fines de agosto de 1976, el general José Luis Sexton, ordenó su traslado junto a Miguel Ángel Pincheira y Cancio a la U5 de General Roca, bajo la custodia del sargento ayudante Enrique Casagrande, del Destacamento de Inteligencia 182. Después de unas semanas, lo llevaron a la U6 de Rawson, donde estuvo alojado con José Delineo Méndez, Cancio y Pincheira.
El 3 de noviembre de 1976 los cuatro fueron retirados de sus celdas y entregados al Jefe de Personal del Comando de la Sexta Brigada Luis Alberto Farías Barrera para ser trasladados al Quinto Cuerpo del Ejército, y desde entonces están desaparecidos.

 
Testigos podrían aportar información
En la audiencia que se realiza hoy a partir de las 9 en el Salón de AMUC serán tratados el secuestro y desaparición de tres militantes barriales.

Luego de una semana de descanso, las audiencias en el juicio por delitos de lesa humanidad contra 23 represores de la región que desde el 28 de marzo lleva adelante el Tribunal Oral Federal, se retomarán hoy, a partir de las 9, en el Salón de AMUC con la declaración de Luis Fonderbrider, miembro del Equipo de Antropología Forense.
El testigo aportará datos sobre las investigaciones a nivel nacional que llevó adelante este grupo de peritos creado en 1986. En su primera actuación ante el Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca informaron que encontraron un cadáver de una mujer de quien pudieron demostrar que estaba embarazada.
Más tarde llegarán a la sala Graciela Cantero y Lucia Jara Cantero, esposa y suegra del desaparecido Javier Seminario.
Por la tarde está previsto que declare Alejandro Rojas, quien fue comisario de la Policía de Neuquén y estuvo presente en la detención de Seminario en 1975.
Las querellas esperan que este testigo pueda sumar “interesantes” detalles de ese episodio.
Luego será el turno de Daniel Zapata, ex conscripto quien realizó el servicio militar en el Batallón en 1978, y Victorino Segundo Pichulmán, hermano de José Francisco.
 
Era uno de los más castigados

En su libro “Buscados”, la dirigente de la Asamblea por los Derechos Humanos (APDH) Noemí Labrune reproduce un testimonio de Carlos Kristensen que refleja “una imagen lacerante” de Javier Seminario. Kristensen señaló en esa declaración que Seminario le había dicho que durante los quince días que permaneció en la U9 de Neuquén capital, desde principios de agosto de 1976, siempre estuvo con los ojos vendados y esposado a una especie de camastro. Seminario le contó que “en ese lapso fue sometido a numerosas sesiones de torturas y a interrogatorios, durante los cuales perdía toda noción de tiempo y de espacio, permaneciendo inconsciente. Agregó que cuando fue devuelto al penal, esta vez de General Roca, no podía pararse y caminaba en cuatro patas. También debieron enseñarle nuevamente a comer”.
Pedro Maidana confirmó que Seminario y Cancio eran “a quienes castigaban más brutalmente y fueron sacados a sesiones de tortura más veces”.
Labrune señala que "las sesiones de tortura no tenían por objeto la reunión de información, ni siquiera la disuasión, puesto que serían asesinados poco tiempo después”.

domingo, 3 de junio de 2012

"Trato de recuperar la imagen de mi viejo".

"Hasta el día de hoy me cuesta asumir que soy parte de la vida de mi papá. Es como que no me pasó a mí. Intento que no se me caigan las pocas cosas que tengo para atarme a la vida de él: las cartas, la familia… Lo encuentro en esas líneas de sus cartas, o en comentarios que por ahí son muy triviales, pero muy necesarios, porque es a través de los cuales trato de recuperar la imagen de mi viejo. Yo era muy chico cuando se lo llevaron".

Juan Manuel es hijo de Miguel Ángel Pincheira, una de las 17 personas detenidas en el denominado operativo Cutral Co, del 12 al 15 de junio de 1976. Lo tuvieron secuestrado en "La Escuelita" de esta ciudad y en "La Escuelita" de Bahía Blanca, pasó por la U9 de Neuquén, la U5 de Roca y la U6 de Rawson. De esta última lo sacaron junto a otros seis detenidos la siesta del 3 de noviembre de 1976, y no se volvieron a tener noticias de él.

Las cartas a las que aludió Juan son las tres que escribió su padre a su mujer, Juana, desde el penal de Rawson. Y en ellas se inspiró en parte para diseñar –es arquitecto– el monumento a las víctimas del aquel operativo que se construyó en el límite de Cutral Co y Plaza Huincul.

El caso de Miguel se ventila en el juicio que se desarrolla por estos días, con 22 acusados. Sobre las sensaciones que le generan las audiencias, dijo que los acusados le provocan "la misma impresión de hace cuatro años en el primer juicio. El tiempo los ha convertido en lo que son, unos decrépitos, pero siguen siendo los mismos genocidas que hicieron lo que hicieron. Y da bronca que tengan las garantías de no asistir a las audiencias".

Señaló que así como siente impotencia también tiene "la misma esperanza de que en algún momento alguno de ellos diga cuál fue el destino final de los desaparecidos. Me cuesta expresar en palabras lo que siento cuando no reconocen nada de lo que hicieron. Es incomprensible, están todas las pruebas que los inculpan y que no asumen la responsabilidad de lo que hicieron".

Preguntado si tiene la expectativa de que puedan cambiar esa actitud, señaló que "de alguna manera los altos manera los altos mandos han reconocido que los desaparecidos fueron asesinados, tal los casos de Videla, Balza. A partir de eso es que uno tiene la expectativa de que puedan dar alguna pista o que se conozca alguna lista de víctimas, que es una de los objetivos que se busca".

En este juicio Molina Ezcurra, uno de los ya condenados y acusado ahora también, acusó a Balza de haber mandado a quemar documentación de represión.

"La expectativa es que revelen datos. No creo que por ejemplo en el caso mío digan 'a tu viejo lo tiramos en el Río de la Plata, en un vuelo de la muerte, con tales personas', pero por lo menos que digan el destino final. Ojalá que se de eso", comentó.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Norberto Blanco y Silvia Barco señalaron a Quiñones y Viton

Viton y Quiñones, Foto SPNQN
Norberto Blanco fue detenido primero en Marzo del 76 y Luego en Agosto. La segunda detención no entro en discusión en este juicio por que ya tuvo "condena" en 2008. Esa condena no incluyo las fuerzas policiales que hicieron posible el secuestro y la entrega de Norberto a La Escuelita, donde lo torturaron. Solo entro en debate la detención de Marzo.
 
Era empleado municipal en aquellos años, militante del Partido Comunista (aclaro que ese partido apoyo a los militares), y que no importaba si uno era socialista, justicialista etc. Cerca de las 7.20 hs del día 24 de Marzo un operativo de Fuerzas conjuntas entró a la Municipalidad de Cipolletti y se llevaron detenido a su hermano. Minutos mas tardes, la misma comisión volvió a buscarlo a el, pero Norberto se había retirado. Cuando llego a la casa ubicada en las 432 viviendas, vio policías apostados en su monoblok, por lo que decidió irse y esconderse algunos días. Días después, hablo con su hermano quien había sido liberado, y lo convenció de entregarse en la comisaria 4ª de la ciudad, "preséntate en la comisaria por que si te ven en la calle te matan", le dijo el hermano. En la comisaria fue atendido por Viton e ingresado a un calabozo. Durante los días de detención reconoció la voz de Pailos, y dijo haber sido llevado hasta el Batallón de ruta 22 en Neuquén. Estuvieron media hora, y regresaron a Cipolletti. En el Batallón dijeron que traían a unos detenidos que tenían libros subversivos, y le contestaron, llevatelos, si vamos a meter a todos los que tengan libros no nos alcansarian las cárceles, relató. Compartió el traslado con el Dr. Sergio Listein.

Norberto Blanco, detenido y torturado.
Señaló directamente al Oficial Quiñones ya que el dirigió los allanamientos en su casa tanto en Marzo como en Agosto, Quiñones detuvo a mi hermano.
Durante el traslado pararon en el Servicio de Inteligencia de Av. Argentina, donde reconoció haber visto a Raúl Guglielminetti entrando al edificio. Lo reconoció tiempo mas tarde cuando lo vio como guardaespaldas del ex Presidente Alfonsin.
Preguntado si fue detenido o secuestrado contesto, "yo me entregue en la comisaria, pero no estaba registrado por lo que fue una detención clandestina."
El 30 de Abril la Municipalidad lo dejo en disponibilidad laboral.Al final criticó a la periodista del Diario Río Negro Alicia Miller quien en unas notas publicadas desacredito las declaraciones de los testigos que fueron víctimas de la represión ilegal en Cipolletti, y entra ellas nombró a su esposa Silvia Barco.

Silvia Barco
Silvia Barco es Docente de la Facultad de Ciencias de la Educación y esposa de Norberto. Estuvo de rehén embarazada y junto  a sus hijos durante una semana. El operativo de la Policía provincial fue dirigido por Quiñones.
El 24 de Marzo allanaron su casa buscando a su esposo. Primero llegaron tipo 7 pero no encontraron el domicilio, luego volvieron  al medio día. Hicieron un despliegue importante en el barrio con camiones del ejercito. En la casa se identificaron Viton (civil) y Quiñonez (uniformado). Los agentes ocuparon la casa, revolvieron todo, se llevaron todos los libros, fotos de familiares, cuadernos del colegio. Un libro en especial llamo la atención,"La roja insignia del valor" de Stephen Crane. Un oficial lo agarro y le dijo," ¿Usted me va a negar que no es terrorista?", mostrandole el libro. Léalo, le contesto. Los oficiales no abandonaron el departamento por una semana, estaban de rehén, no podían salir ni hablar con nadie. Comieron gracias a los vecinos que le acercaron alimentos. Tenia dos hijos de 3 y 4 años y un embarazo de 7 meses. A los niños los amenazaban con las armas, luego de un desorden Quiñones les ordeno hacer guardia fuera del edificio. Un día Silvia presento perdidas, por lo que la llevaron en el patrullero a ver a su Ginecólogo el Dr. Villagra (Padre), quien se negó atenderla diciendo "no atiendo a subversivos".
Todas las veces que fue a la comisaria por su marido fue atendido por Quiñones. Él tenia capacidad de mando, daba ordenes, nunca consultaba nada, por eso lo señaló. También identificó a Viton en la Comisaria 4ª de Cipolletti. Preguntado si conoció a Guglielminetti dijo saber de él ya que era funcionario de la Universidad Nacional del Comahue cuando fue intervenida y que sabia que trabajaba con su cuñada en el Diario de Neuquén.
Libro de la discordia
Silvia finalizó agradeciendo a la justicia por que esta siendo justa, y recordando un trabajo con sus alumnas de la Facultad de Ciencias,"a ellas en el 76 las habrían llevado, por pensar". Describió como consecuencias la perdida de trabajo (despego de toda red de relaciones), irse del lugar que habían elegido vivir, alejarse de sus seres queridos por miedo a involucrarlos en algo, tener que obligarse a olvidar direcciones y nombres para no involucrar personas. "me dolió mucho tener que irme sin poderme despedir de mis alumnos, de sus padres/as", declaro.

martes, 29 de mayo de 2012

Más pruebas contra los imputados.

Con las declaraciones brindadas la semana pasada por los testigos hubo significativos avances sobre los hechos ocurridos dentro de la Comisaría 4ª de Cipolletti y en el Operativo Cutral Co.
 
Por GEORGINA GONZALES
También fueron relevantes los testimonios del ex fiscal federal de Bahía Blanca Hugo Cañón y de Stella Segado, quien trabajó en la elaboración del archivo de la Conadep.

Neuquén - Las audiencias del juicio oral y público contra 24 represores acusados de violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura en la región se reanudaron el martes con la declaración de Luis Guillermo Almarza Arancibia, quien fue detenido en Plaza Huincul el 15 de junio de 1976. Su declaración evidenció una vez más los fuertes tormentos que sufrieron los detenidos en la Comisaría Nº14 de Cutral Co, cuyo jefe era el comisario Héctor Mendoza (extraditado desde Paraguay en el marco de la causa en la que se investigan delitos de lesa humanidad pero que no está imputado en este tramo).

Almarza recordó que en esa dependencia policial lo tiraron al piso, boca abajo, le pisaron la espalda, le saltaron encima y por último lo dieron vuelta para continuar golpeándolo en la parte frontal de su cuerpo. Pero ese fue sólo el inicio de su derrotero carcelario. Lo trasladaron al distrito militar que funcionaba en la esquina de Perito Moreno y Olascoaga, a la U9, al Comando de la VI Brigada de Infantería de Montaña y, en varias oportunidades, a la Policía Federal. También a la U6 de Rawson y a la U9 de La Plata hasta conseguir la libertad en 1980 que le permitió exiliarse en Bélgica.

Esta víctima fue además uno de los últimos en ver a cuatro de las personas que permanecen desaparecidas. Recordó que un día de noviembre de 1976, los detenidos Osvaldo Cancio, Javier Seminario, Miguel Ángel Pincheira y Sergio Méndez fueron sacados de sus celdas en Rawson en medio de un gran movimiento. Después le avisan que los diarios hablaban de que habían sido dejados en libertad.

Emiliano del Carmen Cantillana, detenido en la madrugada del 15 de junio de 1976 por parte de fuerzas del Ejército en Plaza Huincul, también relató los tormentos sufridos en la comisaría de Cutral Co identificando a Mendoza.

Confirmación
Los nombres de los imputados que más resonaron durante las audiencias fueron los de Miguel Ángel Quiñones, quien se desempeñaba por entonces como oficial de la Comisaría Cuarta de Cipolletti; Gustavo Vitón, asignado a la jefatura de esa dependencia policial, y Antonio Camarelli, jefe de la dependencia policial de la ciudad rionegrina.

Los vejámenes sufridos por los detenidos en la comisaría cipoleña siguieron siendo reflejados durante el testimonio de Elena Meraviglia.

Por el secuestro de su ex esposo Luis Genga, la mujer relató que en varias ocasiones se entrevistó con Camarelli, quien nunca le brindó precisiones sobre el destino de, en ese entonces, secretario General del gremio docente rionegrino, UNTER. Junto con Genga habían sido detenidos María y Silvia Botinelli y Jorge Villafañe. Recordó la detención dentro de su domicilio de otras de las víctimas de este juicio, Silvia Barco.

Casa tomada
El matrimonio Blanco también pudo declarar para disparar directamente sobre las responsabilidades de la Policía de Río Negro en sus detenciones ilegales.

Quiñones, Vitón y Camarelli fueron los apellidos que volvieron a retumbar en la sala. Norberto Blanco, detenido en marzo y en agosto de 1976, dijo que en los últimos años “se intentó minimizar la responsabilidad de la Policía de Río Negro”. “Si bien yo no sufrí tormentos en la Comisaría de Cipolletti, sí fue Quiñones el que allanó mi casa, el que detuvo a mi hermano, el que me llevó al Batallón donde me torturaron”, destacó. Su mujer, Silvia Barco ubicó a Quiñones y Vitón como los responsables del allanamiento de su vivienda y la permanencia de varios oficiales en su casa quienes exhibían sus armas a sus dos hijos, de 3 y 4 años. “Los dos oficiales con capacidad de tomar decisiones, de comando eran Vitón y Quiñones”, afirmó.

Remordimientos
Jorge Luis Cassolini, comisario retirado de la Policía de Neuquén, reveló que el operativo represivo en Cutral Co, donde se detuvo a estudiantes y militantes de partidos políticos, fue conducido por el Jefe de Inteligencia de la Sexta Brigada, Oscar Lorenzo Reinhold.

El testigo, quien se desempeñaba en el Departamento de Informaciones de la Policía provincial, declaró que en junio fue enviado con su jefe, comisario René Poblet, a Cutral Co “para quedar a las órdenes del Ejército”.

Admitió que conoció a Enrique Casagrande, Eduardo Molina Ezcurra, quienes trabajaban en Inteligencia del Ejército, y al ex agente Raúl Guglielminetti. Afirmó que detuvieron entre 10 y 15 personas y que todos estaban esposados.

También se empezó a profundizar el caso del único detenido de "La Escuelita" que logró fugarse -Hugo Obed Inostroza- a través de la declaración de un ex compañero de trabajo, el albañil Sergio Larenas Bascuñan.

El testigo confirmó que el secuestro de Inostroza, el 26 de agosto de 1976 en su vivienda de la calle Manuel Estrada de Plottier, fue realizada "en forma violenta" por los militares.

Homicidios
Las declaraciones del ex fiscal federal de Bahía Blanca Hugo Cañón, quien estuvo a cargo de las investigaciones de delitos de lesa humanidad en esa ciudad, y de Stella Segado, ex Directora Nacional del Archivo de la Conadep, sirvieron de puente para que la querella de la APDH solicitara al tribunal que las desapariciones sean juzgadas como homicidios.

Las pruebas compartidas por los especialistas condujeron a decir que los desaparecidos fueron asesinados y la APDH quiere que se juzgue a los responsables, postura apoyada por la querella de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y repudiada por las abogadas del Ceprodh.

jueves, 24 de mayo de 2012

Coinciden en que "fueron asesinados"

El testimonio del fiscal federal Hugo Cañón y de la secretaria de Derechos Humanos del ministerio de Defensa, Miriam Stella Segado, fueron coincidentes en que los casos probados de desaparición forzada durante la dictadura involucraban el asesinato de los que habían sido detenidos durante la dictadura militar y no se conocía luego su destino.

Ambos fueron convocados por la querella de la APDH para sustentar su argumentación de pedir que se juzgue por homicidio a los jefes militares de la zona.

El querellante Juan Cruz Goñi, también convocó a Néstor Rojas, un sobreviviente del régimen militar quien dio testimonio de cómo desaparecían y eran muertos los detenidos en los "pabellones de la muerte, 1 y 2" en la U9 de La Plata. El testigo señaló casos que como los de Orlando Cancio, Javier Seminario Ramos, Miguel Pincheira y José Méndez, fueron "puestos en libertad" desde el penal, y desde allí nada más se supo de ellos.

Segado discriminó que existen "más de 2.000 expedientes" en el país (documentados en el ministerio de Defensa) con la historia de desaparecidos bajo la modalidad de retirarlos como liberados PEN (a disposición del Poder Ejecutivo Nacional) de las cárceles comunes. Cifró en más de 14.000 las denuncias existentes por desapariciones en el país -muchas de esas denuncias contienen a más de un desaparecido, aclaró-, y dijo que había 5.000 registros de "ejecuciones sumarias" que no fueron catalogadas inicialmente como desapariciones; a lo que dijo que había que contabilizar las desapariciones de niños nacidos en cautiverio, que las Madres de Plaza de Mayo cifran en 500. El fiscal Cañón describió que la desaparición forzada incluía muertes de personas que eran arrojadas al mar, el asesinato con un balazo en la cabeza y luego arrojados en fosa común como NN, la escenificación de un enfrentamiento -en cuyo caso el cadáver del secuestrado aparecía en la vía pública-, la incineración de cadáveres, entre otros.

Los Valles - El que se escapó del centro

Un docente de Plottier, Raúl Lagos, detalló ayer cómo fue el secuestro de Hugo Inostroza Melo, el que se escapó de la tortura en "La Escuelita" en agosto de 1976.

"Me impactó la imagen de un niño de unos 8 ó 9 años que intentó evitar que se lo llevaran, se aferró a sus piernas, y como no pudo evitarlo, se quedó tirándole piedras al auto", dijo ayer.

Lagos no conocía a Inostroza Melo, pero vivía en la misma cuadra.

Describió cómo un auto grande se metió en contramano por la calle Manuel Estrada al 200, se detuvo, cuatro civiles armados bajaron del auto de un color claro, se bajaron en una casa de donde se llevaron a una persona "que lo llevaban a la fuerza".

"Después supe que era de apellido Inostroza y alquilaba allí", dijo Lagos.

Inostroza vive actualmente en España y solicitó declarar por teleconferencia desde Madrid.

Estudiantes en el juicio
Estudiantes del Instituto de Formación Docente Continua (IFDC) de Luis Beltrán, participaron ayer de las dos jornadas de audiencia en el juicio en el que se ventilan los delitos cometidos durante la dictadura militar.

Alumnos de Magisterio, Historia y Geografía escucharon los testimonios de los policías retirados Jorge Cassolini y Amador Luengo; luego al vecino de Plottier que fue testigo del secuestro de Hugo Inostroza, Raúl Lagos, y aguardaban conocer los detalles de los ataques que sufrió la familia Blanco y Silvia Barcos, que dictará un seminario sobre "políticas educativas" en el IFDC beltranense.