domingo, 15 de abril de 2012

La declaración de Jorge Molina Ezcurra es considerada trascendente en la causa.

La delegada de Nación en Neuquén de la secretaría de Derechos Humanos, Beatriz Gentile, adelantó que elevará a la secretaría nacional las acusaciones en contra de Martín Balza de que mandó a quemar documentación durante la dictadura y que supo del funcionamiento de al menos dos centros clandestinos de detención, "para que se lo investigue y para cruzar información" con otros antecedentes.

La acusación la hizo el coronel (R) Jorge Molina Ezcurra al declarar como imputado en el juicio de "La Escuelita" II que se hace en esta ciudad por delitos de lesa humanidad.

Gentile opinó que las declaraciones de Molina Ezcurra son "importantes porque modificó su estrategia de no reconocer que había un plan sistemático, de no reconocer que había centros clandestinos y desaparecidos. Esta vez dejó en claro que sí los hubo", reafirmó. E indicó que si bien era un imputado que estaba desplegando su estrategia de defensa, "nos pareció importante esta aceptación implícita de que fueron responsables de este plan sistemático en Argentina".

"Pareciera que (Molina Ezcurra) escupiera un montón de información, pero habrá que investigar", advirtió Gentile.

Destacó igualmente la postura "de alguien que se siente responsable" y que está "denunciando hasta sus cómplices en el delito" y sostuvo que esta estrategia defensista del imputado es "un avance" respecto a la postura anterior de negar la existencia de un plan sistemático de exterminio.

La secretaría de Derechos Humanos es querellante en distintos juicios penales en los que se debaten los crímenes del terrorismo de estado.

Al pedido de opinión sobre las declaraciones de Molina Ezcurra, a través de sus colaboradores la ministra de Gobierno, Educación y Justicia, Zulma Reina, de quien depende la subsecretaría de Derechos Humanos, optó por el silencio.

Victoria López, directora de Derechos Humanos del municipio capitalino, dijo que "está claro que si bien hay que lograr una condena judicial a los responsables del terrorismo de estado, ya hay una condena social. Esta actitud -de Molina Ezcurra- pareciera ser un intento de escapar de sus responsabilidades". Y añadió que "de todos modos dio datos importantes a evaluar y además puede ayudar a otros hablen y salgan más cosas a la luz. Ojalá que sea así".

Para Oscar Ragni, de la Corriente por los Derechos Humanos, "no es raro lo que dijo, pero aunque ya lo sabíamos es un indicio de que han empezado a cortarse los eslabones de esa cadena de sangre que hicieron en algún momento".

Agregó que "después de 30 años eso se ha roto, porque si bien ellos dicen que siguen perteneciendo a las fuerzas armadas, no tienen ese vinculo tan poderoso de jerarquías y es posible que por resentimiento, venganza, odio, empiecen a contarse estas cosas". Aún así dijo "de Balza no puede esperarse mucho porque siempre mintió, pero lo de Molina Ezcurra sirve porque puede ser una incentivación y que otros hablen"