miércoles, 11 de abril de 2012

"Te vamos a dejar la nena, vos la vas a educar, la vas a criar y ¡guarda con abrir la boca!"

 "Te vamos a dejar la nena, vos la vas a educar, la vas a criar y ¡guarda con abrir la boca!", le gritaron los secuestradores que se llevaron a Graciela Romero y Raúl Metz de un inquilinato en Cutral Co, a los vecinos cuando estaban, bajo amenazas, tirados en el piso.

Eran las 3 de la mañana y la niña de dos años, Adriana Metz, se escuchaba llorar sin cesar en las habitaciones contiguas. "A los chicos Dios les da aviso de que algo va a pasar", conjeturó Edelvina Guiñez, que junto con su esposo Miguel Paniján, fueron testigos del secuestro del matrimonio Metz en diciembre de 1976.

Guiñez y Paniján viajaron ayer desde Cutral Co hasta esta capital para declarar en el juicio que se lleva a cabo en Bahía Blanca, por los delitos cometidos durante la dictadura en el Quinto Cuerpo del Ejército.

Se levantaron a la madrugada, al igual que Sergio Méndez Saavedra y Graciela Kalnisko y se acercaron a la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal de Neuquén antes de las 9, ya que los tribunales se iban a conectar por teleconferencia para llevar a cabo el procedimiento de toma de testimonios por la desaparición forzada de los Metz y de Mónica Morán, una no docente universitaria de la UNC, también desaparecida luego de un secuestro en Bahía Blanca.

Pero la conexión con Buenos Aires no funcionó y los jueces se quedaron esperando en Bahía el testimonio de los neuquinos, mientras que la frustración se apoderó de quienes esperaban dar vuelta una página con un recuerdo que puja por salir lo más rápido posible, luego de ser guardado por más de 30 años.

Ante la frustrada audiencia judicial fueron nuevamente citados el martes a las 16, esta vez en el salón Verde de Amunc, donde inaugurarán el sistema de videoteleconferencia que fue instalado para el juicio neuquino de delitos de lesa humanidad.

Los cuatro testigos convocados para ayer se mostraron contrariados por la frustrada declaración y el servicio de atención a la Víctima hizo el acompañamiento ante el traspié.

Guiñez y Paniján detallaron la violencia del operativo de secuestro. Edelvina estaba embarazada de ocho meses y los secuestradores no titubearon en tirarla al piso y mantenerla amenazada, mientras que su esposo era apuntado por dos armas en la cabeza, luego de haber recibido un feroz garrotazo cuando intentaba entender qué pasaba.

"Eran cuatro puertas, cuatro casas, cuatro familias", las que fueron arrancadas a los golpes de su descanso esa madrugada.

Adriana Metz, con dos años, fue dejada a su suerte esa madrugada. Los vecinos buscaron una familia conocida de sus padres, quienes se encargaron de llamar a los abuelos Metz que llegaron desde Bahía para atender a su nieta y hacer la denuncia por la desaparición de la pareja.

Graciela Romero estaba embarazada de casi cinco meses cuando fue arrancada del lugar.

Méndez Saavedra estuvo unos 18 días en "La Escuelita" de Neuquén y allí escuchó cómo torturaban a Raúl Metz, a quien conocía de Cutral Co, y a su esposa Graciela, quien era objeto de vejámenes y burlas; hasta que dejó de percibir la presencia de ambos y estima que fueron trasladados al centro clandestino de Bahía. Ambos permanecen desaparecidos, y el bebé del matrimonio, nació en abril de 1977 según los testimonios de sobrevivientes de ese centro clandestino.

Otro testimonio : Sergio Méndez Saavedra fue detenido dos veces, la segunda la atribuye a que sus secuestradores lo vincularon con Raúl Metz, de quien reconoció su voz y la de mujer, Graciela Romero, cuando estaban secuestrado en "La Escuelita" de esta ciudad.

"A ella no la conocí, a él sí, era chofer de Facro, y cuando me largan de la cárcel la primera vez, llegó a mi casa, con alguien al que le decían 'Cubano', a ofrecerme ayuda".

Agregó que "luego a ellos los secuestran –a los Metz– y me da la idea que dijeron que estuvieron en mi casa... Después me secuestraron a mí".

Relató que "escuchó" cuando torturaban al matrimonio. "A Metz le decían 'te vamos a reventar, a hacer boleta'. Y a la mujer la desnudaban y le decían cosas obsenas... La mujer se cohibía y le decían 'no te cohibás hija de puta, sabemos lo que tenés, no te agachés. Y le hacían un montón de torturas", dijo.

"No puedo decir tal día se los llevaron, ni –desde cuándo– noté su ausencia. No la escuché más a ella, que se ve que la mandaban a lavar la vajilla, a darles mate, eso se termino. El nombre del 'Cubano' no lo escuché mas, se ve que en esos días los trasladaron a Bahía Blanca", relató Méndez Saavedra.