miércoles, 13 de junio de 2012

"Que se mantenga viva la memoria"

Era secretario general del gremio docente en Río Negro y daba clases en la UNC.

Luis Genga fue secuestrado en Cipolletti junto con su pareja y duramente torturado.

NEUQUÉN (AN).- "Esperé mucho tiempo este momento y no estoy aquí ni por un resarcimiento económico ni por venganza, sino para que se mantenga viva la memoria. Porque estos hechos sucedieron y no tienen que suceder nunca más. Señores jueces, hagan justicia", dijo Luis Alfredo Miguel Genga para cerrar el testimonio que dio ayer en la audiencia por el juicio oral contra 22 imputados de delitos de lesa humanidad, cometidos en la última dictadura militar.

Pareció quebrarse la voz de Genga en el epílogo del contundente relato sobre su detención y las crueles torturas a que fue sometido en el centro clandestino del Batallón 181, a donde fue llevado junto a su pareja Silvia Beatriz Botinelli, la hermana de ésta María Cristina y Jorge Villafañe.

Como docente era director y daba clases en una escuela rural de Cipolletti cuando fue secuestrado, por su presunta vinculación a la subversión. Su condición de secretario general del gremio de los maestros rionegrinos fue el tema recurrente, dijo, en los interrogatorios que le hacían bajo torturas aberrantes.

"Un día me torturaban a golpes, en todo el cuerpo, y el otro lo dejaban para que me recuperara. Un día en medio la tortura vino alguien que me puso la pistola en la boca y me dijo: 'Vos mataste a mi hermano, vos tenés que morir ya'".

"Me apretaron tan fuerte la venda en los ojos, que no me sacaron a lo largo de mi secuestro –unos diez días–, que quitármela cuando me dejaron en Barda del Medio se salieron pedazos de piel", señaló.

Añadió que producto de los golpes y durísimo tratamiento que recibió durante el secuestro, cuando lo abandonaron, de noche, casi no podía caminar, que no veía y que apenas distinguía luces. En condiciones deplorables volvió a Cipolletti y se reencontró con las hermanas Botinelli.

Conmovió cuando contó que a España fue visitarlo Cristina, quien aún tenía las marcas de la tortura en su rostro: "Cristina murió el año pasado, en el exilio, en México. Estoy seguro de que hubiera querido con toda el alma estar presente hoy aquí, para pedir justicia, la que pido yo, la que pedimos todos".

Tras el relato ante los jueces en rueda de prensa dijo que "me dolieron mucho los golpes, la tortura fue terrible, pero tanto como eso me dolió el exilio, no estar en mi país, con mi gente".

Stella Maris Sosa, maestra en la escuela que trabajaba Genga, relató el violento accionar de quienes, al mando del teniente Gustavo Vitón, allanaron el edificio cuando fueron a buscarlo.

Para hoy está previsto que declare, entre otros, Francisco Tomasevich, quien vive en Suecia, donde se exilió cuando después de su secuestro en Cutral Co le permitieron salir del país.