domingo, 3 de junio de 2012

"Trato de recuperar la imagen de mi viejo".

"Hasta el día de hoy me cuesta asumir que soy parte de la vida de mi papá. Es como que no me pasó a mí. Intento que no se me caigan las pocas cosas que tengo para atarme a la vida de él: las cartas, la familia… Lo encuentro en esas líneas de sus cartas, o en comentarios que por ahí son muy triviales, pero muy necesarios, porque es a través de los cuales trato de recuperar la imagen de mi viejo. Yo era muy chico cuando se lo llevaron".

Juan Manuel es hijo de Miguel Ángel Pincheira, una de las 17 personas detenidas en el denominado operativo Cutral Co, del 12 al 15 de junio de 1976. Lo tuvieron secuestrado en "La Escuelita" de esta ciudad y en "La Escuelita" de Bahía Blanca, pasó por la U9 de Neuquén, la U5 de Roca y la U6 de Rawson. De esta última lo sacaron junto a otros seis detenidos la siesta del 3 de noviembre de 1976, y no se volvieron a tener noticias de él.

Las cartas a las que aludió Juan son las tres que escribió su padre a su mujer, Juana, desde el penal de Rawson. Y en ellas se inspiró en parte para diseñar –es arquitecto– el monumento a las víctimas del aquel operativo que se construyó en el límite de Cutral Co y Plaza Huincul.

El caso de Miguel se ventila en el juicio que se desarrolla por estos días, con 22 acusados. Sobre las sensaciones que le generan las audiencias, dijo que los acusados le provocan "la misma impresión de hace cuatro años en el primer juicio. El tiempo los ha convertido en lo que son, unos decrépitos, pero siguen siendo los mismos genocidas que hicieron lo que hicieron. Y da bronca que tengan las garantías de no asistir a las audiencias".

Señaló que así como siente impotencia también tiene "la misma esperanza de que en algún momento alguno de ellos diga cuál fue el destino final de los desaparecidos. Me cuesta expresar en palabras lo que siento cuando no reconocen nada de lo que hicieron. Es incomprensible, están todas las pruebas que los inculpan y que no asumen la responsabilidad de lo que hicieron".

Preguntado si tiene la expectativa de que puedan cambiar esa actitud, señaló que "de alguna manera los altos manera los altos mandos han reconocido que los desaparecidos fueron asesinados, tal los casos de Videla, Balza. A partir de eso es que uno tiene la expectativa de que puedan dar alguna pista o que se conozca alguna lista de víctimas, que es una de los objetivos que se busca".

En este juicio Molina Ezcurra, uno de los ya condenados y acusado ahora también, acusó a Balza de haber mandado a quemar documentación de represión.

"La expectativa es que revelen datos. No creo que por ejemplo en el caso mío digan 'a tu viejo lo tiramos en el Río de la Plata, en un vuelo de la muerte, con tales personas', pero por lo menos que digan el destino final. Ojalá que se de eso", comentó.